MI NIÑO NO QUIERE ESTAR EN LA ESCUELA.
No hay rendimiento
escolar?
Los niños que tienen bajo rendimiento en sus estudios por lo general,necesitan apoyo para normalizar el proceso de su aprendizaje.
Existen múltiples alteraciones que pueden estar afectando sus actividades escolares, independientemente de otros factores como son los emocionales, o las condiciones del entorno en el que se desenvuelven .
Los niños que no tienen retrasos de índole intelectual o de psicomotricidad severa, pueden presentar un trastorno específico en el aprendizaje, esto nos habla de un grupo de síntomas que provocan rechazo y frustración a los deberes escolares, ya que estos trastornos no son fácilmente detectados en las aulas por la cantidad de niños que se manejan. Hablamos de trastornos de la escritura ( disgrafía ) o de cálculo matemático ( discalculia) o en la lectura y pronunciación de las palabras ( dislexia) ( dislalia) los cuales se dan en niños con un intelecto sano pero que tienen muchas dificultades en el manejo operacional concreto.
Por lo general estos trastornos se agravan al presentar de manera conjunta problemas de conducta cómo el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención
con Hiperactividad).Es muy importante enfrentar estos problemas cuando hacen su aparición , no debemos minimizar su presencia dando argumentos de ambientación como problemas familiares, cambio de casa, llegada de un hermanito etc. Hay que analizar con detalle la historia evolutiva del aprendizaje del niño y sacar conclusiones que nos den una idea aproximada de su desarrollo en el aprendizaje respecto a su edad.
La valoración de un profesional logopeda nos dará la pauta para la intervención que necesite mejorar.
También debemos pensar que puede ser falta de motivación, por ejemplo los niños que se caracterizan como “superdotados” , entre otras
cosas, por un elevado potencial de aprendizaje, pueden tener un gran fracaso escolar e
incluso no llegar a cursar ninguna carrera. Una de las causas es que su nivel de
motivación se dirige hacia otros intereses fuera de la escuela.

Los niños siempre aprenden más por lo que ven en sus
modelos de referencia (normalmente padres) que por las instrucciones verbales
que reciben de los mismos.Esto quiere decir que si
quiero motivar a mi hijo, yo debo ser el primero en dar ejemplo. La motivación escolar es un factor relevante para el éxito en su aprendizaje, más que el intelecto, por lo que si no existe un problema real de trastorno en el aprendizaje debemos motivar a nuestros hijos transmitiéndoles hábitos de estudio, valores constantes, objetivos y porque no ;ilusiones para una vida futura.
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